Ahora

Metas:

  • Perder peso
  • Un cambio de vida sano
  • Mejorar la apariencia
  • Reducir el estrés

Resultados:

  • Perdí 78 libras
  • Tengo más energía
  • Soy una persona más saludable y feliz

En qué forma ayudó Bally:

Cómo lo hice:

  • Comenzando en algún lado, incluso caminando despacio en la caminadora estática (treadmill).
  • Ponerse un objetivo, como un cierto número de libras
  • Poner una Buena Nutrición como parte del plan
  • Participar en clases grupales para mantenerse motivado
  • Consulte con su entrenador personal sobre qué ejercicios son más eficaces
  • Rodéese de gente positiva, objetiva y con ideas afines

Nombre: Yelena

Edad: 23

Lugar de residencia: Gaithersburg, MD

Ocupación: Promotora Urbana y de Bienes Raíces

Recuerdo ese momento en el que no podía creer lo que estaba viendo. Los números nunca me asustaron, pero cuando miré a la balanza que decía 198, me dio pánico. Pensé, “lo único que se interpone entre yo y las 200 libras son un par de pedazos de pizza.” Al siguiente día me inscribí en Bally Total Fitness.

Tenía miedo de entrenar al comienzo. El sólo moverme de un lado al otro era un gran desafío para mí. Pero tenía que comenzar por algún lado, así que comencé caminando despacio en la caminadora estática (treadmill) por unos 30 minutos al día. Mi corazón latía fuerte y siempre me faltaba el aire. Cada vez que recién empezaba a caminar parecía que estaba lista para terminar. Pero al menos me alejaba y no me acercaba de esas temidas 200 libras; así que seguí caminando.

También empecé a cambiar lo que comía, escogiendo comida más sana y más nutritiva. Perdí casi 50 libras en los primeros meses entrenando regularmente y poniendo atención a lo que comía. Aparte que cada día me sentía más fuerte y mejor de mí misma.

Con un poco de ayuda de mis amigos (y mamá)
Me empecé a sentir muy sola entrenando por mí misma, por lo que asistí a varias clases de ejercicios en grupo de Bally. Después de haber tratado Yoga, PowerFlex y Boot Camp, me enamoré con la clase enfocada en impacto alto o bajo de estado físico. Conocí gente con problemas de peso similares a los míos y que también trataban de perder peso. Nos convertimos en un sistema de apoyo el uno para el otro. El ejercitarme junto a mis amigos en Bally me ayudó a mantenerme motivada, por lo que asistí tan a menudo como pude a estas clases.

Cuando estaba en las 150 libras ya estaba mucho más saludable, pero sentía que podía progresar aún más. Mi mamá decidió contratar un Entrenador Personal de Bally para mí, y así ayudarme a perder esas últimas libras y alcanzar mi objetivo de 120. Mi entrenadora se llamaba Sonya, y casi inmediatamente ella fue una verdadera inspiración para mí.

Como verán, Sonya tuvo sobrepeso una vez también y fue capaz de transformarse a sí misma. Sentí que ella en verdad entendía mis luchas y metas. Ella me empujó más fuerte que nadie que yo haya conocido, y me enseñó que entrenar no tiene por qué ser doloroso en la medida que sea eficaz y agradable.

Sonya me mostró los mejores programas en las máquinas cardiovasculares, me recomendó los ejercicios más efectivos con pesas, y me ayudó a seleccionar un plan nutricional de Bally que fuera ideal para mí. Seguí muy de cerca sus instrucciones y me alimenté de acuerdo al plan de dieta. Perdí otras 20 libras más.

Mi viaje a estar en forma continúa
Pesarme 130 libras estaba tan lejos de ese momento que me abrió los ojos frente a la balanza. No hace mucho empecé “spinning” (clase en bicicletas estáticas) y ahora lo hago de cuatro a nueve veces por semana. Disfruto realmente de las clases, y ellas me han ayudado a tonificar y a bajar a mi objetivo final de 120 libras. Mis compañeros de “spinning” y yo somos un grupo muy unido y nos divertimos no sólo “spinning” sino también pasando tiempo juntos.

Si no hubiera sido por Bally Total Fitnes no sé donde estaría hoy. Sé que con ese peso de 198 libras, y mis malos hábitos alimenticios, yo estaba en las primeras etapas de Diabetes. Aparte, he creado amistad con un grupo grandioso de personas que me han cambiado la vida.

El ejercicio y una buena alimentación han sido una parte muy importante de cualquier camino a ponerse en forma, el cual continúa hoy. El personal en Bally, mi grupo de amigos de ejercicio, mi madre, Sonya… todos ellos me han empujado a perder peso, para ser una persona más saludable y, más importante... más feliz.

¡Estoy tan agradecida!

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