Ahora

Metas:

  • Entrenar para competir
  • Tonificar
  • Ganar masa muscular
  • Perder peso

RESULTADOS:

  • Ponerme lo suficientemente en forma para subir a las cimas de las montañas más altas del mundo
  • Fortalecí mis piernas
  • Aumenté mi capacidad pulmonar
  • Perdí 20 libras y rebajé dos tallas de ropa

En qué forma ayudó Bally:

Cómo lo hice:

  • Establezca una meta – ¡puede ser cualquier cosa que siempre ha querido hacer!
  • Encuentre el mejor equipo para alcanzar su meta
  • Cuando entrena, intente simular las condiciones que enfrentará fuera del gimnasio
  • ¡No se dé por vencido si no llega o tiene problemas al comienzo, sólo suba la intensidad de su entrenamiento al siguiente nivel!

Nombre: Robert P

Edad: 60

Lugar de residencia: Lake Grove, New York

Ocupación: Financiero

Cuando cumplí 56 años empecé a pensar en mi vida y en algunas de las cosas que siempre había querido hacer. Uno llega al punto en su vida donde comienza a reevaluar las cosas, las prioridades, y qué quisiera hacer en el futuro… pues ahí es donde yo me encontraba.

He trabajado como financiero, prácticamente sentado en mi escritorio sin mucha actividad física. Sin embargo, no pensé que estaba tan fuera de forma, realmente. Tenía unas cuantas libras de sobrepeso, pero como tenía una fuerte formación militar, sabía que yo tenía la autodisciplina necesaria para lograrlo y ponerme en forma.

Yo sé que suena loco, pero siempre quise subir a la montaña más alta de cada continente. Así que, a la tierna edad de 56 empecé a hacer algo que siempre había querido hacer pero que nunca le dediqué tiempo. ¡Comencé a entrenar para hacer montañismo seriamente!

Un paso a la vez
Sabía que debía entrenar duro para ponerme en buena forma, suficiente como para enfrentar mi objetivo de escalar montañas, así que busqué por todas mis opciones de gimnasios y vi que Bally tenía todo el equipo cardiovascular y de fuerza que necesitaba para ponerme en forma. Me inscribí a mi club Bally Total Fitness local en Lake Grove y empezó mi hazaña.

Realmente para prepararme a escalar montañas, tenía que hacer unas “modificaciones” en mi entrenamiento. El personal del Bally fue muy flexible conmigo, por ejemplo, a menudo traía extra peso, como una mochila pesada, al momento de subirme a las gradas mecánicas (StairMaster) para así simular las condiciones reales de una expedición a escalar una montaña. Yo sé que me debí haber visto extraño para mis colegas, pero los empleados de Bally siempre fueron de gran apoyo a mis ideas locas.

Después de haber entrenado por algún tiempo, me sentí listo para afrontar el Monte Rainier en el Estado de Washington, el cual tiene 14,410 pies de altura. Casi y no llego a la cima. Fue un abrir de ojos a la realidad. Si quería alcanzar mi meta de subir a las montañas más altas de cada continente, tenía que dar el paso a un nivel completamente nuevo.

Cambios serios a mi estilo de vida
Después de mi primera escalada me di cuenta que no solo mi entrenamiento tenía que cambiar, sino también mi estilo de vida, especialmente mi dieta. Intensifiqué y alargué mis entrenamientos, y cambié mis hábitos alimenticios tomando decisiones de dieta más saludables. Funcionó, perdí peso y me sentí ¡mejor que nunca!

Viajé a escalar los montes del Cotopaxi y Cayambe en Ecuador, ambos son como de 19,000 pies. De ahí, mi siguiente parada fue Rusia, donde exitosamente subí el monte Elbrus de 18,400 pies.

Aunque salí exitoso en cada una de estas expediciones, me di cuenta que necesitaba aumentar mi capacidad aeróbica a la vez que fortalecía mi espalda y piernas, si pensaba escalar puntos más altos y con menos oxígeno. Hice las gradas mecánicas (StairMaster) y las máquinas elípticas con más intensidad. Esas eran las mejores máquinas para simular el tipo de escalada rigurosa que tendría que afrontar.

Continué mi búsqueda y viajé a Argentina para subir el monte Aconcagua de 22,800 pies de altura. Después al Tibet para escalar el monte Cho Oyu, la sexta montaña más alta en el mundo. Finalmente, en Mayo del 2008, a la edad de 60, escalé la madre de todas las escaladas, el monte Everest con sus 29,035 pies de altura. Estuve allá por dos meses y viví a 17,600 pies de altura con un grupo de colegas escaladores. Sólo los mejores atletas son capaces de lograr esto, por lo que fue una experiencia muy gratificante después de cuatro años de entrenar fuerte en Bally.

Mi próximo objetivo es subir el monte Vinson Massif, el punto más alto de la Antártica, al que pronto me dirigiré. Si llego a subir todas las siete cimas más altas de cada uno de los siete continentes, sería el americano de más edad en lograrlo, y la segunda persona de más edad en el mundo.

Lo mejor de todo es que me puse en forma, como nunca lo he estado, durante mis cuatro años de escalar montañas. Perdí 20 libras, rebajé dos pulgadas de cintura, tonifiqué la parte alta de mi cuerpo, aumenté muchísimo la fuerza en mis piernas e impulsé mi capacidad pulmonar. ¡Nada mal para alguien de 60 años!

¿Le gustaría enviar su propia historia de éxito personal? Haga clic aquí

Ahora
Antes
Escalando