Ahora

Metas:

  • Perder peso
  • Cambiar a una vida saludable
  • Mejorar la apariencia
  • Reducir el estrés

Resultados:

  • Perdí 101 libras
  • Tengo más energía
  • Me siento más saludable y contenta

En qué forma ayudó Bally:

Cómo lo hice:

  • Beber gran cantidad de agua (6 botellas de agua por día)
  • Reducir el consumo de carbohidratos
  • Comer bocadillos saludables, como ensaladas, batidos de proteínas o barras energéticas
  • Tomar vitaminas esenciales en forma diaria
  • Movimiento durante el día (utilizar las escaleras en lugar del ascensor)
  • Comenzar un programa estructurado de ejercicios con objetivos
  • Ser paciente, las libras no desaparecen de un día para otro

Nombre: Melanie

Edad: 36

Lugar de residencia: Staten Island, NY

Ocupación: Gerente de Marketing

Al igual que muchas personas que hoy en día luchan por su peso, puedo traer a mi mente recuerdos de mi infancia colmados de actividad…y grandes cantidades de comida. Mi madre era soltera, de manera que mi hermana y yo preparábamos esas abundantes comidas italianas. Y, a pesar de que yo era poco femenina cuando tenía 10 años, mi dieta alta en calorías y en carbohidratos hizo que comenzara mi vida con algunas libras de más.


Cuando tan sólo tenía 13 años, comencé a trabajar en puestos de comida ubicados en un pequeño parque de diversiones cercano en Brooklyn, Nueva York. Pero mi forma de desechar los copos de los algodones de azúcar con forma extraña, papas fritas pasadas de cocción o palomitas de maíz con demasiada manteca era muy poco saludable, por no decir más. Es claro, estaba entrenada para comer los ¡alimentos erróneos! Siempre me encontraba cerca de esta comida divertida, por lo que pensaba que estaba bien comerla.


Años más tarde, me encontraba en Italia cursando mi último semestre en la universidad, cuando me llegaron noticias de que mi padre había muerto de un ataque cardíaco. Este hecho afectó negativamente a mi familia, y tratamos de sobrellevarlo comiendo y bebiendo. Y así fue… ¡aumenté 20 libras!


Una vez que finalicé la universidad, encontré el trabajo de mis sueños en Walt Disney World en Orlando, Florida. Una vez más, rodeada de deliciosas tentaciones típicas de un parque de diversiones, mi peso llegó a ser de 234 libras..


El momento que cambió todo


Estaba trabajando sobre el escenario en Disney cuando casi pierdo el conocimiento, me tropecé en el baño, y no me gustó lo que vi en el espejo. Fue como la caída libre que uno experimenta al dar una vuelta en la montaña rusa y el estómago parece que se sube a la garganta. Finalmente, experimenté el momento que hizo que todo cambiara. Unos días después mi médico me comunicó una larga lista de problemas de salud vinculados a mi peso, de manera que decidí bajarme de la montaña rusa y empezar un estilo de vida saludable. Pero la vida no me iba a hacer las cosas tan fáciles. Comenzaba dietas y luego las abandonaba. Fue por esa época que dejé de trabajar en Disney para quedarme en casa y cuidar a mi madre que estaba enferma y murió de cáncer un mes más tarde.


Luego, un amigo me recomendó para un puesto de atención al cliente en Bally Total Fitness. No estaba segura de aceptar la oferta. ¿Encajaría con todas esas personas lindas? ¿Realmente querrían que una persona con sobrepeso que comía tocino, huevos y queso cada mañana en el desayuno trabaje en su gimnasio? Pero mi vida necesitaba cambiar rápidamente, de manera que acepté el trabajo cuando me lo ofrecieron


Pequeños pasos, grandes cambios


A principio, me sentía fuera de lugar; sin embargo, la energía positiva en Bally realmente me ayudó. El ambiente saludable y las personas en Bally provocaron tal impacto en mi vida que me vi decidida a cambiar. Comencé a considerar mi empleo como una forma de llevar un estilo de vida saludable. Y los entrenadores personales en Bally realmente se preocupaban por mí y me daban consejos como: bebe mucha agua, toma vitaminas, come bocadillos saludables, y comencé a absorberlo todo. Empecé a dar pequeños pasos en cuanto al ejercicio, como utilizar las escaleras en lugar del ascensor. Daba lo mejor de mí para alimentarme en forma saludable. En meses perdí 40 libras.


Hoy en día, puedo decir con orgullo que llevo un estilo de vida activo. Ahora peso 134 libras. Lo mejor de todo, comparto mi éxito con otras personas como instructor certificado de ciclismo y líder en campamentos de entrenamiento. Me encanta entrenar, motivar y enseñar a cientos de personas a la semana que desean cambiar sus vidas. Creo que me consideran un modelo a seguir.


Mi vida ha sido como las vueltas de una montaña rusa. Tuve mis altos y bajos, pero gracias a mi nuevo estilo de vida y salud, estoy lista para vencer cualquier obstáculo que se presente en mi camino. Ahora sólo necesito ponerme ropa sexy para lucir ¡mi cuerpo!

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