Si se toma en serio el hecho de estar más en forma, asegúrese de establecer objetivos que se puedan medir. Muchas personas se perjudican así mismas al establecer objetivos que son demasiado amplios o imprecisos y acaban sintiéndose frustrados (y en muchos casos, abandonando su programa). En otras palabras, una de las mejores maneras de asegurar el éxito es determinar de antemano precisamente cómo será el éxito.

Ejemplos:

OBJETIVO NO CUANTIFICABLE: Voy a perder peso.

OBJETIVO CUANTIFICABLE: Voy a perder 8 libras en dos meses.