Algunos corredores principiantes experimentan una falta de aire con demasiada rapidez. El problema, simplemente, es que están tratando de ir demasiado rápido.

La solución más evidente: Reducir la velocidad, incluso si esto significa reducir la velocidad a un paso de caminata. Contrariamente al mito popular, no debe padecer dolor (o quedarse sin aire) para adquirir los beneficios del ejercicio de correr. Centre su atención en mantener su entrenamiento a una velocidad cómoda por al menos 20 minutos. A medida que continúe corriendo con el paso del tiempo, incrementará naturalmente su capacidad aeróbica y su habilidad de correr más rápido.

Estos son algunos consejos más que le serán de ayuda:

  • MARQUE SU PASO. La regla general establece que debe asegurarse de poder hablar mientras corre. Si no puede hablar cómodamente, debe reducir la velocidad.
  • INHALE AIRE HACIA EL VIENTRE, NO HACIA EL PECHO. “La respiración de vientre” proporcionará más oxígeno a su sistema que el que se inhala hacia el pecho. Si no está acostumbrado a la respiración de vientre, intente practicarla cuando no esté corriendo. A medida que inhala, primero debe expandir su vientre y luego su pecho.
  • PRUEBE CON RITMOS RESPIRATORIOS. Muchos corredores utilizan un ritmo de “2-2”, lo que significa que dan dos zancadas (de izquierda a derecha), a medida que inhalan, y dos a medida que exhalan. Pero otros ritmos podrían funcionar para usted también. Por ejemplo, podría probar un ritmo de “3-3” y un ritmo de “2-3”. Variar su ritmo respiratorio podría resultar útil especialmente cuando realice un cambio de terreno, tal como una cuesta.