Una enfermedad o la fatiga pueden hacer que esté menos atento a la forma adecuada en que debe realizar sus ejercicios. La fatiga también puede aumentar la posibilidad de inestabilidad, lo que puede ocasionar lesiones musculares u otro tipo de lesiones.

Si tiene algún tipo de enfermedad: dolores, fiebre, tos o congestión, tómese un descanso de los ejercicios hasta que desaparezcan los síntomas. Cuando empiece a sentirse mejor, probablemente tendrá más energía para retomar sus ejercicios regulares.