Al correr, andar en bicicleta o realizar alguna actividad cardiovascular al aire libre, preste atención a su forma de respirar. Utilizar las técnicas adecuadas puede ayudar a evitar incomodidades y a maximizar su entrenamiento.

Al inhalar, aspire el aire por la nariz, no por la boca. Las vías nasales ayudan a filtrar el polen, la contaminación y otros agentes irritantes; asimismo mantienen la humedad del aire y a la temperatura adecuada, a medida que lleva el aire a los pulmones.

Si usted inhala a través de la boca al realizar ejercicio, el aire no se filtra tan bien y corre el riesgo de respirar agentes irritantes que pueden provocarle tos, dificultad en la respiración, falta de respiración, los cuales no aportan para un buen entrenamiento.

A pesar de que algunos corredores exhalan por la boca, probablemente sea mejor exhalar por la nariz. De esta forma, hay menos probabilidades de que respire por la boca en caso de que comenzara a sentirse cansado y menos concentrado en la respiración.