Cuando se escucha el término “actividad para quemar calorías” se suele pensar automáticamente en el ejercicio formal. El hecho es que casi cualquier actividad física quema más calorías que quedarse quieto. Piense en estar más activo como una forma de retomar la función de su cuerpo al realizar las pequeñas actividades cotidianas. Tenga en cuenta todas las facetas de su rutina diaria y busque formas de introducir movimiento a dichas tareas. Algunos ejemplos: Caminar hasta el buzón de correo en lugar de conducir hasta la oficina de correos, embolsar y cargar los productos que compró en el mercado, sacar al perro en lugar de delegar la tarea a otro integrante de la familia. Cualquiera de estos cambios sutiles pueden quemar sólo 20 o 30 calorías adicionales, una gota en el océano, pero en forma continua, esas calorías se suman rápidamente.

El resultado final: con el transcurso de las semanas y meses, se quemaron cientos o miles de calorías adicionales. Y eso se traduce en libras perdidas.