El sentido común nos dice que el hambre es la señal que da el cuerpo de que debemos comer, pero algunos expertos consideran que debemos comer antes de que el hambre ataque.

La lógica: Cuando tenemos hambre, es más probable que comamos en exceso. Si además nos sentimos con sueño o débiles, es posible tengamos tendencia a comer la clase incorrecta de alimentos o comidas azucaradas que nos dan energía de golpe aunque sólo por un momento.

Comer de manera proactiva en lugar de reaccionar a la necesidad de nuestro cuerpo puede teóricamente darnos la oportunidad de mantener el cuerpo con energía de manera que el hambre, la fatiga, la irritabilidad u otros estados de ánimo no interfieran en nuestra vida diaria.

Comer en forma inconciente tiende a conducir a un consumo incrementado de calorías. Reserve horarios específicos para sus comidas sin hacerlo mientras que lee un libro o revista, ve la televisión o trabaja en la computadora. De esta forma podrá saborear y apreciar sus alimentos y así saber cuándo ha alcanzado un nivel saludable de saciedad, lo cual significa dejar de comer antes de sentirse lleno.

Ahora, ¡eso es algo que merece su consideración!